Wicked Village, la chispa
Posted by manumenendez | Filed under 2003, Proyectos Completados, Wicked Village
Siempre me ha parecido curioso el momento en el que uno descubre cuál es su pasión. Probablemente, y no como un caso exclusivo de diálogos típicos en las películas, habréis escuchado a personas relatar cuando ellos descubrieron que era lo que más les gustaba, aquello que les motivaba o a lo que querían dedicarse en su vida. En mi caso recuerdo bien ese momento, ese detonante que inició todo esto, y que tal vez, sin él, no la hubiera descubierto.
Corría el mes de Julio del 2002 en Sta. María del Tiétar. Mi primo Pablo y yo estábamos jugando a la archiconocida Playstation a un juego llamado Time Crisis (sí, el de disparar con una pistola de infrarrojos a la televisión). En la escena inicial del juego, mientras el protagonista era introducido, así como el objetivo a cumplir, una melodía acompañada con unos tambores inspiró en mi una pequeña historia. Siempre ha sido común en mi (y lo sigue siendo) que al oír una melodía, ésta evoque en mi una idea o una pequeña historia, pero esa tarde se la empecé a contar a mi primo. No era ninguna original, un par de detectives eran contratados para rescatar a una joven que estaba secuestrada por una banda de asquerosos y repulsivos zombies. Mi primo y yo empezamos a bromear sobre como serían las escenas (muy hollywoodienses), los títulos de crédito, la música, etc… En principio, él sería el actor principal y yo me encargaría de escribirla y dirigirla.
Entusiasmado, salí a contarles la idea al resto de mis amigos, diciéndoles que quería hacer una película de zombies y que si querían colaborar; algunos de ellos se entusiasmaron también y nos pusimos manos a la obra. Entre mi amigo Adrián y yo terminamos de perfilar y de escribir la historia inicial que yo tenía en mente. Convencimos a mi padre para que él grabase con la cámara y a algunos amigos para que hicieran de zombies.
Pero surgían algunas preguntas… preguntas que para chavales de 12 y 13 años no tenían respuesta, y que no la podían encontrar a falta de 3 ó 4 días para empezar a rodar… ¿cómo se hará para que en una película se graben las escenas desde distintos ángulos y luego se puedan unir?, ¿cómo se hará para ponerle música a la película?, ¿cómo se hará para ponerle las “letras” de quién la ha hecho?… Y para colmo, nuestro actor principal se cayó del proyecto y tuvimos que “contratar” a otro.
El ingenio, la falta de medios (y de información de cómo se hace una película) se encargaron de responderlas, no íbamos a dejar que nada se pusiera en nuestro camino. Para solucionar el tema del montaje, hicimos escenas con apenas uno o dos planos, en el caso de que salieran mal rebobinábamos la cinta y comenzábamos de nuevo ese plano justo donde acabara el último dado por válido. En cuanto a la banda sonora, le pedimos prestado el Disc-man a mi madre y con cinta aislante pegamos un auricular al micrófono de la cámara de mi padre. Para solucionar el tema de los títulos de crédito simplemente dejamos la cámara grabando donde queríamos que estuvieran, ya nos las apañaríamos más tarde.
Anécdotas del rodaje hay a montones… por ejemplo, una escena en la que Félix (el detective) recorre una casa llena de zombies mientras suena una melodía de fondo (grabada con nuestro gran sistema de sonido). En esa escena, necesitábamos una gran sincronización, ya que él tenía que entrar justo cuando la canción empezara y salir de la casa cuando la canción terminara, y entre medias recorrer la casa entera matando a un buen puñado de zombies (que también tenían que estar sincronizados), y si fallaba algo había que comenzar de nuevo. Hasta todas las sombras, voces y fallos que se pueden apreciar en la versión final.
Ese proyecto, al que titulamos “Wicked Village”, inauguró una gran tradición en la urbanización, tanto que al año siguiente rodamos nuestro primer drama, “Ni Blanco Ni Negro”, con más gente y más medios. Y en el verano del 2004 nuestra primera comedia, “Unos Días Moviditos”, involucrando a más de 30 personas en la urbanización. El 2005, fue el año de “Se Vende”, con un guión más elaborado que las anteriores y una gran participación.
Me agrada el hecho de que no sólo puedo recordar el momento en el que nació mi pasión, sino que además tengo una prueba de ello, y es algo que me gustaría compartir con vosotros. No vais a ver nada especial: planos de novato, pistolas de petardos con sonidos que dos años después incorporé por ordenador, la sombra del cámara (y de la cámara), la sombra del director que además tiene que llevar el Disc-man de puntillas para que no salte el disco y unos cuantos chavales con harina en la cara. Aun así, para mi siempre será especial, ya que fue mi detonante.
Espero haberos animado a que le echéis un vistazo (es un peliculón, ¡no os lo perdáis!) tanto los que no lo hayáis visto, como los que sí para recordar viejos tiempos.
Desde aquí dar las gracias a todos los que lo hicieron posible: mis padres, mi hermano, mi primo y mis amigos; Félix, Adrián, Marta, Mario, Alejandro, Álvaro y Luis.
La chispa, la melodía de aquel juego, es la que podéis escuchar mientras aparecen los títulos de crédito iniciales…
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